No hay nada a lo que temer en el temor, entra en él.

domingo, 4 de octubre de 2009

EL PEREGRINO DE COMPOSTELA

  • "Llegué abajo con las piernas temblando y pregunté por qué no había parado el viento antes que me alcanzase.

- Porque fui yo quien mandó soplar el viento.

- ¿Para matarme?

- Para salvarte. Tú eras incapaz de subir esta montaña. Cuando pregunté si querías subir, no estaba poniendo a prueba tu coraje, sino tu sabiduría. Tú creaste una orden que yo no te di. Si supieras levitar no habría problemas. Pero tú te propusiste ser bravo cuando bastaba ser inteligente."