No hay nada a lo que temer en el temor, entra en él.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Los Roedores de la gloria

Todo el que se siente capaz de crearse un destino con su talento y su esfuerzo esta inclinado a admirar el talento y esfuerzo de los demás; el deseo de la propia gloria no puede sentirse cohibido por el legitimo encumbramiento ajeno. El que tiene méritos, sabe lo que le cuestan y los respeta; estima en los otros lo que desearía se le estimen a el mismo. El mediocre ignora esta admiración abierta; muchas veces se resigna a aceptar el triunfo que desborda las restricciones de su envidia. Pero aceptar no es amar. Resignarse no es admirar.[..]

José Ingenieros.

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